CO₂, TVOC, partículas PM2.5 y humedad relativa: qué medir, con qué frecuencia y cuándo es obligatorio actuar según la normativa vigente.
Los trabajadores de oficina pasan entre 8 y 10 horas diarias en espacios interiores. La calidad del aire que respiran durante ese tiempo tiene un impacto directo sobre su salud, su concentración y su productividad. Sin embargo, la calidad del aire interior (CAI) sigue siendo uno de los aspectos menos monitorizados en la gestión de edificios de oficinas en España, a pesar de que la normativa vigente establece obligaciones claras para los titulares de instalaciones de climatización.
El CO₂ es el indicador más utilizado como proxy de la ventilación en espacios ocupados. Los niveles exteriores se sitúan en torno a 420 ppm. En oficinas bien ventiladas, los niveles interiores no deberían superar las 800 ppm. Por encima de 1.000 ppm, la capacidad cognitiva empieza a verse afectada; por encima de 1.500 ppm, los síntomas de somnolencia y dificultad de concentración son evidentes. El RITE establece un límite de 900 ppm para espacios de categoría IDA 2 (oficinas).
Los TVOC engloban una amplia variedad de compuestos emitidos por materiales de construcción, mobiliario, productos de limpieza y equipos de oficina. La OMS no establece un límite único para TVOC, pero concentraciones superiores a 300 µg/m³ se asocian con síntomas de irritación de mucosas y cefaleas. Por encima de 500 µg/m³, se recomienda investigar las fuentes de emisión.
Las partículas finas (PM2.5, diámetro < 2,5 µm) penetran profundamente en el sistema respiratorio y se asocian con efectos cardiovasculares y respiratorios a largo plazo. La OMS recomienda no superar una media anual de 5 µg/m³ para PM2.5 en interiores. En oficinas con sistemas de filtración adecuados (filtros F7 o superiores), los niveles suelen mantenerse por debajo de 15 µg/m³.
La humedad relativa óptima para el confort y la salud en oficinas se sitúa entre el 40 % y el 60 %. Por debajo del 30 %, la irritación de mucosas y la sequedad ocular son frecuentes. Por encima del 70 %, aumenta el riesgo de proliferación de hongos y ácaros. La humedad relativa también afecta a la percepción de la temperatura y al rendimiento de los sistemas de climatización.
El RITE establece rangos de temperatura operativa para la estación de verano (23-25 °C) e invierno (21-23 °C) en edificios de oficinas. Las desviaciones frecuentes de estos rangos son una de las principales causas de quejas de los ocupantes y de reducción de la productividad.
El RITE obliga a los titulares de instalaciones de climatización con potencia > 70 kW a instalar sensores de CO₂ en espacios de alta ocupación variable y a verificar los caudales de ventilación anualmente. Cuando los niveles de CO₂ superan los 900 ppm de forma sistemática, es obligatorio revisar el sistema de ventilación y, si es necesario, aumentar el caudal de aire exterior.
Síndrome del edificio enfermo
Cuando más del 20 % de los ocupantes de un edificio presentan síntomas inespecíficos (cefaleas, irritación ocular, fatiga, dificultad de concentración) que mejoran al salir del edificio, se habla de síndrome del edificio enfermo. La causa más frecuente es una ventilación insuficiente combinada con emisiones de TVOC. Un diagnóstico de CAI puede identificar el origen del problema en pocas horas.
Una auditoría de CAI completa incluye mediciones in situ con equipos calibrados, análisis de los parámetros físicoquímicos y microbiológicos del aire, revisión del sistema de ventilación y filtración, y un informe con recomendaciones de mejora. En Grupo Santal utilizamos equipos de medición portátiles y fijos homologados, con trazabilidad metrológica certificada.