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Control de plagas

Control integrado de plagas en la industria alimentaria: más allá del tratamiento puntual

14 may 20267 min de lectura

Un programa IPM bien diseñado reduce incidencias, protege la certificación IFS/BRC y evita sanciones de la autoridad sanitaria.

En la industria alimentaria, la presencia de plagas no es solo un problema higiénico: es una amenaza directa a la seguridad del producto, a la certificación de la empresa y a su reputación comercial. Las normas IFS Food, BRC Global Standard y el Reglamento (CE) 852/2004 exigen la implantación de un programa de control integrado de plagas (IPM, Integrated Pest Management) documentado y auditado.

¿Qué es el control integrado de plagas (IPM)?

El IPM es una estrategia que combina medidas preventivas, de vigilancia y de intervención para mantener las poblaciones de plagas por debajo de los umbrales de daño económico y sanitario, minimizando el uso de plaguicidas. A diferencia del tratamiento puntual —que actúa sobre el síntoma—, el IPM actúa sobre las causas que permiten la entrada y proliferación de plagas.

Los cuatro pilares del IPM en alimentación

1. Exclusión física

La primera línea de defensa es impedir la entrada de plagas. Esto incluye el sellado de grietas y juntas en paredes, suelos y techos; la instalación de mallas en ventanas y rejillas de ventilación; el uso de cortinas de aire en accesos de carga; y el mantenimiento de puertas de cierre automático. Una auditoría de exclusión debe realizarse al menos dos veces al año.

2. Reducción de recursos

Las plagas necesitan alimento, agua y refugio. La gestión correcta de residuos, el almacenamiento de materias primas en contenedores herméticos, la eliminación de agua estancada y el orden en almacenes son medidas que reducen drásticamente el atractivo del establecimiento para roedores, cucarachas y moscas.

3. Vigilancia y monitorización

Un programa de vigilancia eficaz incluye una red de trampas de captura para roedores e insectos rastreros, equipos de captura de insectos voladores (ILT), y puntos de inspección visual en zonas críticas. Los registros de capturas permiten detectar tendencias y actuar antes de que una incidencia se convierta en infestación.

4. Intervención selectiva

Cuando las medidas preventivas no son suficientes, la intervención debe ser proporcional, selectiva y documentada. Los plaguicidas utilizados deben estar autorizados para uso en industria alimentaria (Registro de Plaguicidas de Uso Ambiental del MAPA), y su aplicación debe realizarse fuera de las horas de producción, con los protocolos de seguridad alimentaria establecidos.

Requisito IFS/BRC: documentación completa

Las auditorías IFS Food y BRC exigen que el programa IPM esté completamente documentado: plano de la instalación con ubicación de todos los puntos de control, fichas técnicas de los productos utilizados, registros de inspección y capturas, y certificado de la empresa de control de plagas. La ausencia de cualquiera de estos documentos puede resultar en una no conformidad mayor.

Las plagas más frecuentes en la industria alimentaria española

  • Roedores (Rattus norvegicus, Mus musculus): transmiten Salmonella, Leptospira y contaminan productos con excrementos y orina.
  • Cucarachas (Blattella germanica, Periplaneta americana): vectores de patógenos entéricos, proliferan en zonas cálidas y húmedas.
  • Moscas (Musca domestica, Drosophila spp.): transmiten microorganismos patógenos por contacto directo con alimentos.
  • Insectos de almacén (Tribolium, Sitophilus, Ephestia): afectan a cereales, harinas y productos secos.
  • Aves (palomas, gorriones): contaminan superficies con excrementos y pueden introducir ácaros y parásitos.

Cómo preparar una auditoría de plagas

Antes de una auditoría IFS o BRC, es recomendable realizar una preauditoría interna del programa IPM. Los puntos más frecuentemente observados por los auditores son: ausencia de plano actualizado con puntos de control, registros de capturas incompletos, productos plaguicidas sin ficha técnica actualizada, y falta de formación documentada del personal.

Grupo Santal diseña e implanta programas IPM adaptados a los requisitos de cada norma de certificación. Nuestros técnicos conocen los criterios de auditoría IFS, BRC y FSSC 22000, y pueden acompañarte en el proceso de preparación.

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